Bali se encontraba entre nuestras preferencias asiáticas, a pesar de que se ha puesto muy de moda últimamente, y se está convirtiendo en otro destino “turístico”. Es la isla de los dioses, han sido 8 días llenos de alegría  y buen rollo, que nos han servido para conocer otra cultura, y volver a casa cargados de paz.

Cuando reservamos un vuelo, hotel… y organizamos un viaje, lo normal es que no haya nada que nos impida realizarlo y disfrutar como nos merecemos; pero en ocasiones, las adversidades se plantan en nuestra puerta, y alguna vez hemos tenido que cancelar un viaje entero, es una p_ _ _ _ a… pero es algo que se nos escapa de las manos. Gracias a seguros como Iati, tenemos la tranquilidad de que no perderemos toda la reserva por algún imprevisto y viajamos siempre cubiertos, con uno de sus seguros de viajes + anulación. PODÉIS ECHAR UN VISTAZO DE TODOS LOS PAQUETES DISPONIBLES, COBERTURA Y PRECIOS AQUÍ:

Día 1 (12/09):

El vuelo salía a las 18:35h, está vez volábamos con Emirates pero operado por JET STAR, era un avión pequeño estilo Ryanair. A penas las 21:00h ya estábamos aterrizando en Bali.
El control de inmigración, y la Visa, que es de 35 dólares y 29 euros, también podéis pagar en euros por si todavía no tenéis dinero cambiado, como nos pasó a nosotros, pues bueno, casi una hora de cola tuvimos, hasta que por fin salimos, buscando un cartel con nuestros nombres. Era alucinante, había cientas de personas con cartel, madre mía…pero allí estaba, un calvito que se parecía a Don limpio, jeje, el fue el encargado de trasladarnos al hotel, esta vez también teníamos contratado este servicio desde España.
Nos dejaron en el hotel O-CE-N, de Seminyak, hicimos el check-in sobre las 23:00h y enseguida subimos a la habitación a descansar. Era un hotel muy moderno, con muchas fuentes y ruido relajan de agua, la habitación era enorme, con terraza, con cocina totalmente equipada, la verdad que nos gustó mucho el hotel, y su situación era perfecta para lo que nosotros queríamos.

DÍA  2 (13/09):

Nos levantamos a las 9:30h, y en este hotel no habíamos contratado desayuno, pero bajamos al restaurante del hotel para echar un ojo al buffet, nos pareció bueno y decidimos sentarnos, por persona eran 10euros, y la verdad que el bacon estaba de muerte…jeje.
Bueno, ya estábamos en el destino final, ya tocaba relax, sol y playa. Así que empezamos por relajarnos en la piscina del hotel durante unas horas, y luego a mi novio se le antojó buscar un bar de la playa llamado “La Plancha”, el cual es muy conocido y nos lo habían recomendado. El buscó en su gps y la distancia era de 30 minutos a pie, pero pensamos que quizás por la playa, en línea recta estuviese más cerca. Allá fuimos, recorriéndonos la playa, más de una hora nos llevó ir y volver, yo ya no sentía las piernas, caminar por la arena me parece muy costoso, jeje, el doble de esfuerzo que si caminase por una carretera.

Bueno, y el restaurante no lo encontramos…así que nada más llegar al hotel nos sentamos a comer, por cierto unas hamburguesas con la carne buenísima, y un par de cervezas. Le preguntamos a la camarera, y para nuestra sorpresa, el restaurante “La Plancha” se encontraba a tan solo 2 minutos andando por la playa, jeje, vaya tela…lo que pasa, es que no estaba montado todavía por que lo hacen por las noches, por eso no lo habíamos encontrado.
A las 15:30 ya lo teníamos localizado, era realmente curioso, habían llenado la arena de “pufs” de colorines, con sombrillas balinesas de más colorines, era muy bonito, y enseguida se llenó, vimos un atardecer perfecto frente al mar con una cerveza bien fría, y completamente relajados.
Estuvimos haciendo fotos y disfrutando de la playa, del lugar, del ambiente, todos los bares de a playa tenían pufs y sombrillas, mesitas, cachimbas, música en directo, era realmente agradable.

De camino al hotel paramos en un 24h para comprar algo de subsistencia, para cenar en la habitación, tomarnos unas cervecitas frías en la terraza y disfrutar de la tranquilidad del hotel.
Nos habían hablado de Mario, un guía de habla hispana que organizaba excursiones en Bali. Nos habíamos puesto en contacto con el cuando reservamos el viaje, así que lo llamamos por teléfono para organizar la excursión del día siguiente, quedando en recogernos a las 9:00h en la recepción del hotel.
Creo que eran las 21:00h y ya estábamos fritos….

 

DÍA 3  (14/09):

A las 7:30h en pie, y un buen desayuno en el hotel, ese bacon era mi perdición…jeje.
A las 9:10h aproximadamente Mario nos recogió en el hotel. Era un hombre joven, de aproximadamente 38 años, con indumentaria balinesa y una hermosa sonrisa en la cara.
Hablaba castellano bastante bien, cosa que me llamó la atención. Enseguida nos comentó, que había una pareja de Venezuela, con los que había estado de excursión los días anteriores, y éste sería su último día, si no nos importaba, y la verdad es que no nos importó. Los recogimos en su hotel, cercano al nuestro, y pronto entablamos conversación con ellos. Eran una pareja mayor, de hecho él ya estaba jubilado, y ella trabajaba en el consulado de Venezuela en Corea, donde ambos vivían.
Fue un día completo, ya que tanto conocí cultura balinesa, como venezolana y coreana, aprendí varias cosas que no sabía de 3 lugares diferentes.

Nos condujo por el interior de la isla, trasladándonos hasta los arrozales de Jatiluwih, al norte en el distrito de Tabanán. Verde que te quiero verde, qué color tan bonito, que bella es la naturaleza, campos y campos de arrozales de un verde intenso, por los que pudimos caminar durante varios minutos, sacar las mejores fotos de Bali, y sin ser molestados ni interrumpidos por más turistas, estábamos completamente solos, nosotros y los trabajadores de los campos de arrozales…era maravilloso.

Caminamos por los arrozales hasta llegar a un templo, teníamos que ponernos unos pareos de tela, llamados “polen”, que son los que llevan puestos los hombres, como el que llevaba Mario, nuestro guía. En este caso eran pareos para acceder al templo, ya que era obligatorio. Lo visitamos, nos hicimos varias fotos y seguimos nuestro camino hasta un mercado de uno de los pueblos que nos quedaban de camino, cerca de Ubud. Allí compramos fresas a buen precio, y la otra pareja un par de relojes como regalo para sus hijas. Ya era casi el medio día, y paramos en un templo rodeado por un lago, no era un templo muy bonito, pero el lago, las fotos y el paisaje hacían que fuese especial.

Como ya era hora de comer, nos llevó a un restaurante cerca de Ubud, donde probamos el SATAY, un plato típico indonesio. Pedimos satay de pollo y de marisco, estaba increíble, eran como brochetas y cocinado a la brasa con sus especias características y una crema de cacahuetes…uf…se me hace la boca agua, el precio fue de 234 rupias, que por cierto, Mario nos había llevado a cambiar a una de las tantas casas oficiales que hay, y la verdad que un muy buen cambio, muchísimo mejor que el del hotel y aeropuerto.

 

Ahora tocaba el templo “Pura Luhur  Uluwatu”, y sus alrededores repletos de macacos balineses, que si pudieran te robarían el alma, jaja, así que cuidado con las cámaras y bolsos. Este templo está construído sobre una roca, sobre unos acantilados increíbles, donde las puestas de solo son verdaderamente sorprendentes, son lugares mágicos.

Ya de vuelta al hotel, dejando primero a la pareja de venezolanos, los cuales me parecieron muy buenas personas y muy divertidos, aprovecho para hablar de la conducción en Bali, uffff, un montón de coches y sobre todo motos, allí todo el mundo usa una moto, y no hay edad, con esto quiero decir, que podréis ver a niños y niñas de 10 años en moto, alucinante si….y os puedo decir que  no van despacio, y que conducen por la izquierda, y sin normas, y aún así, no he visto ni un solo accidente. A las 19:30h ya estábamos en el hotel, y nos preparamos para salir a dar una vuelta por las calles de Seminyak, por los puestos y tiendecitas de ropa, regalos, y cosas típicas de allí. Al regresar, después de un día cansado y completo, tocaba descansar.

 

DÍA 4  (15/09):

Suena el despertador a las 7:30h, hoy habíamos quedado con Mario a las 9:00h como el día anterior. Que por cierto, la excursión cuesta 700.000 rp para 2 personas, que son 50 euros aproximadamente, con el cambio bueno son 45 eu, para que veáis la diferencia; y en el caso del día anterior, que éramos 4 personas, nos cobra 60eu en total, así que pagamos 350.000rp los dos. Desayunamos en la habitación de la compra que habíamos hecho, bizcocho, café, zumo…
Mario nos llevó a una parte de la isla que se llama Benoa, al lado de Nusa Dua. Allí la playa no es bonita, ni sirve para bañarse, lo que podréis hacer es muchas actividades si os gustan, actividades acuáticas como la banana, motos de agua, excursión a isla tortuga…a nosotros no nos llamó nada la atención, a parte de que es turístico totalmente, y los precios son excesivos, yo no os lo recomiendo único que tengáis muchas ganas de hacer alguna de las actividades, pero el tiempo era muy poco, 15 minutos, o 30 como mucho, y el precio excesivo. Así que nos tomamos un café, y cogimos rumbo a Ubud.


Es un pueblo pequeño de interior, muy pintoresco, no podréis iros de Bali sin conocerlo. Dicen que es el pueblo del arte, pinturas, tallas de madera, de piedra…De hecho el tío de Mario, trabaja tallando piedra, y nos llevó a su taller, y vaya pasada, como podían hacer eso con solamente un dibujo en la piedra y un cincel…me pareció un trabajo muy logrado, y según nos comentó, muy mal pagado en comparación con lo que nos podría costar a nosotros lo mismo en España. En Ubud se encuntra también el bosque de monos, son los mismos macacos que os desvalijarían en 2 minutos, jaja, pero si os interesa podréis entrar a comprobarlo.
Mario nos dejó descubrir el pueblo a nuestro aire, quedando a las 4:00h en su coche. Hacía muchísimo calor, pero eso no fue un impedimento para nosotros.
Entramos a conocer el Café Luna, donde podéis haceros unas fotos muy bonitas; seguidamente entramos a tomar una cerveza en el Café Lotus, precioso, no os lo podéis perder, está situado en el sitio idóneo para tomar algo sin perder de vista su templo rodeado por lagos llenos de flores de loto, con un camino de piedra en medio, por donde podréis pasar para fotografíar tal preciosidad. No recomendaría comer allí, es un sitio caro por su ubicación, y calle abajo os podréis encontrar mil restaurantes con la misma comida a mejor precio.


Seguimos paseando por sus calles estrechas llenas de tiendas, restaurantes y gente de un lado a otro, con sus cámaras en mano eso sí. Nos paramos en un restaurante llamado “Ibu Rai”, tenía buena pinta, y decidimos comer allí. Pedimos de nuevo Satay de pollo, y Bami Goreng , en cualquier restaurante, os aconsejo que lo probéis, está buenísimo, el Bami goreng son tallarines finos, con una salsa y acompañados de verduras, pollo, carne,huevo…y lo mismo pero con arroz se llama Nasi Goreng. La comida y el postre de este local, creo que fue la mejor de todo el viaje, tenía un sabor increíble, y la carne estaba en su punto, también pedimos una pizza, y dos cervezas, que aviso, las cervezas “large”…son enormes, así que yo aconsejaría que pidáis una para 2, ya que se caliente y todos sabemos que la cerveza caliente….


De vuelta al coche, nos pasamos por el mercado de Ubud, no es muy grande pero tiene cosas curiosas si queréis comprar algún recuerdo.
Ya tocaba un templo no? jeje, pues esta vez visitamos el Templo Real Mengwi, la entrada cuesta 20.000 rp, que será un euro o algo parecido, y es un templo muy bonito, con estanques y grandes jardines, y techos de paja, no es nada de otro mundo pero uno de los principales símbolos religiosos.


A menos de una hora se encontraba el templo de “Tanah Lot”, desde donde veríamos el atardecer.
Este templo es uno de los más famosos de la isla, su nombre significa “tierra en medio del mar”, así que os podréis imaginar como es. Está formado sobre una gran roca que han ido formando las olas con el paso de los años, solamente se podrá acceder a el si la marea está baja.
La entrada es de 30.000rp por persona, es insignificante y merece la pena entrar. Según la leyenda balinesa, el templo está protegido de espíritus malignos, por serpientes venenosas que se encuentran en sus cimientos…yo no me acerqué mucho, jeje.

 

Justo enfrente, en otro saliente rocoso, se encuentra otro pequeño templo, si bajáis por unas escaleras de piedra muy empinadas, llegaréis hasta la playa, bajamos con Mario, y estábamos solos, y un chino con un trípode y un camarón de la leche…el cual nos jodió un poco de fotos, porque el tío no se movía de ahí ni echándole aguarrás, pero bueno, aún así, fue muy bonito, nos descalzamos y nos hicimos muchas fotos preciosas con el contraste del agua, las olas, el arco de piedra con el templo encima, saltamos, reímos, nos mojamos, y nos lo pasamos genial, que era lo importante, y todo frente a una puesta de sol increíble.

Al subir de la playa, aproveché para comprarme un gorrito balinés, precioso, me encanta, fue mi amigo fiel los siguiente días, viene muy bien para sujetar esos pelos locos después de la piscina o la playa, a modo de turbante, :).
Le habíamos dicho a Mario que  nos llevase a un supermercado grande, para hacer otra compra ya que en el 24 horas no había gran cosa. De camino al hotel, ya en Seminyak, nos dejó en un súper en el que había de todo, así que aprovechamos para hacer una compra grande, nutella para el desayuno, pan para tostadas, queso, café, fiambre, cervezas, agua, zumos, patatas, para tener un tentempié en el hotel, nos gastamos sobre 50 euros y nos llevamos bastantes cosas. A las 20:30h ya estábamos en el hotel, ducha calentita y a dormir….estábamos verdaderamente cansados.

DÍA 5 ( 16/09):

Nos levantamos a las 7:00h, desayunamos y a as 8:00h nos recogían en el hotel. Indonesia tiene al rededor de 17.000 islas, sería imposible visitarlas todas claro, así que hoy tocaba excursión a la isla Nusa Lembongan. Esta isla tiene a penas 8km cuadrados, y una población de 6000 habitantes. La excursión cuesta 1.100.000 rp, serían 35 eu por persona, traslado-hotel puerto, barco y traslado puerto-hotel. Salíamos de Sanur, en un barco rápido, el trayecto duró 30 minutos, y a mi se me hizo eterno…no os podéis imaginar las olas que había, ¡qué miedo!, yo miraba el mar y veía escalones de agua, enormes, el barco iba a toda leche y los golpes parecía que iban a partir el casco por la mitad…uf…llegamos por fin!!Nos bajamos del barco y nos dirigimos a una empresa de alquiler de motos, ya que  nos habían dicho que era lo mejor para moverse por la isla. Nos cobraron 750.000rp, 5 euros. Dimos un agradable paseo por los caminos semiasfaltados de la isla, con sus baches y motos y motos y camiones, eso de conducir por la izquierda, era gracioso, y a la vez se hacía muy raro, pero enseguida nos acostumbramos. En 20 minutos estábamos en Dream Beach, que era lo que estábamos buscando. Es la mejor playa de la isla, con buenas olas y arena blanquecina, pero decidimos quedarnos en el hotel restaurante, en la parte de arriba, con pufs, tumbonas, cabañas de madera, y una piscina infinity desde la que se podían sacar fotos increíbles, con el mar de fondo.

La entrada para la piscina era de 50.000rp, 3.5 euros. Pasamos un día relajado, probando cocktails, y la rica comida de allí, todo a pie de playa con unas vistas maravillosas y un clima muy agradable.
A las 16:00h salía de vuelta el ferry, sólo esperaba que no fuese un viajecito tan malo como el anterior…y la verdad que uno de los 1000 dioses de Indonesia me habrá escuchado, porque el viaje fue mucho mejor, jeje. En media hora estábamos en Sanur y un hombre nos trasladó a nuestro hotel, como era temprano, salimos a comprar algo por las tiendas de Seminyak para después cenar y tomarnos algo en el hotel hasta la hora de dormir.

 

DÍA 6 (17/09):

Esta vez sin despertador, ya tocaban días de playa, piscina y relax. Después de un buen desayuno, bajamos a la piscina, nos tomamos una cerveza, y disfrutamos del día de sol. Al medio día salimos a comer a un restaurante frente a la playa, de precio similar a todos los demás y la comida también parecida. Seminyak y Kuta, famosas por su afluencia de surfistas, sobre todo australianos.

A las 16:00h Abel contrató una clase de surf, lo estaba deseando, y mientras yo me quedé en una tumbona en la playa y grabé las caídas, creo que me lo pasé yo mejor que él, jeje. Estuvo 1h y media con el profesor, y se lo pasó de lujo, las clases con alquiler de tabla fueron 250.000 rp, aproximadamente 18euros, estaba muy bien de precio para aprender a mantenerte y disfrutar de las pedazo de olas que había en esa zona.
Nos fuimos para el hotel, ducha, cena y a descansar.

DÍA 7 (18/09): 

Por fin acostumbrados al horario, nos despertamos súper pronto, aún sin despertador, así que mi marido se encargaba todos los días de hacerme un buen desayuno. Mientras yo disfrutaba viendo a las ardillas que correteaban por los árboles en busca de comida, todos los días a la misma hora salían, eran muy graciosas.
La misma operación del día anterior, bajamos a la piscina, pero era muy temprano y estaba nublado todavía, así que decidimos salir rumbo a Kuta, dando un paseo siguiendo el mar. Kuta es una de las ciudades más turísticas de Bali, por eso preferimos no alojarnos allí, ya que hay mucho guiri, ruído y mochileros, la zona de Seminyak es más tranquila, orientada a un turismo de lujo, por decirlo de algún modo, según las preferencias de cada uno podréis elegir un sitio u otro. Kuta tiene dos grandes calles llenas de puestos para comprar regalos, se llaman Poppies I  Poppies II, hay también un gran centro comercial, y varios restaurantes, hoteles, un Mcdonalds, Kfc, Burguer King, Hard Rock…grandes franquicias conocidas.


El paseo fue agradable, pero las nubes desaparecieron, así que podréis imaginados, 40, 45 minutos caminando, y con un calor tremendo. Llegamos hasta el famoso “pub Bagus”, conocido por parada obligatoria para tomarse una cerveza, era un local con una gran terraza techada, decorado en madera, y en plena calle central de Kuta. Pensamos que nos meterían un clavazo por ser un local conocido, pero para nuestra sorpresa, dos cervezas, de la marca “Bintang”, que por cierto os la recomiendo, es una cerveza de allí y la gente se vuelvo loca por ella, bueno a lo que íbamos, nos costó 39.000 rup, contando el porcentaje  de tax que cobran siempre, las 2 cervezas nos habían costado 2.5 euros, vaya, cuando en la zona de nuestro hotel, costaría cada cerveza 45.000rp, para que veáis la diferencia….


Seguimos caminando hasta la playa, y estuvimos disfrutando de las olas un buen rato, nos lo pasamos muy bien, casi me quedo sin biquini, y las olas eran realmente fuertes, pero era divertido, siempre con cuidado claro, por que a nuestro lado, tuvieron que salir los socorristas con las tablas de surf para traer a un grupo de 4 personas que no podían salir, ya que entre las fuertes olas y la fuerte resaca, no había manera de moverse de allí.
Ya estábamos frequitos, así que tocaba seguir nuestro ritual, y probar un Mcdonalds en cada sitio al que viajamos. Fue muy barato, los dos menús a penas 6 euros, y nos aseguramos que nos gustaría, ya que sabe prácticamente igual en todos los sitios. Después de un heladito, seguimos nuestro camino hasta el hotel, dónde disfrutamos de la piscina hasta que se fue el sol.


Una ducha y nos vestimos bien para salir  a cenar, no queríamos irnos sin cenar en “La Plancha”. Como ya comenté otro día, tiene unas vistas realmente impresionantes de las puesta de sol, pero ya era de noche, así que se vestía de luces, y muy buen ambiente. Cenamos satay de pollo de nuevo, con un toque picante que me volvió loca, nos encanta el satay por si nos os habéis dado cuenta, jaja, y probamos patatas bravas que estaban muy buenas también.


Estos restaurante de la playa, cierran sobre las 22:00h, en estos países asiáticos, los horarios son completamente diferentes a lo que estamos acostumbrados, así que hay que ir con el chip cambiado, acostarse pronto y madrugar.

Pagamos aproximadamente 280.000 rp, precio razonable para esa zona.
Sobre las 00:00h ya estábamos más que dormidos…. zzzzzZZZZZ….

 

DÍA 8 (19/09): 

En pie, y ya desayunados, nos vamos a callejear por Seminyak, estaba nublado, así que hasta que saliese el sol, no teníamos otra cosa mejor que hacer que callejear.
Ya al mediodía, queríamos despedir el hotel con otra hamburguesaca de esa carne tan buena que habíamos probado el primer día, y para variar un satay de pollo, jeje, es que está tan bueno…

Después de unos chapuzones en la piscina, nos subimos a cambiar de ropa para ir a la playa, a ver la puesta de sol. Estuvimos tumbados en la arena, disfrutando de la postal que nos ofrece la naturaleza. Y ya sobre las 19:00h fuimos a tomarnos algo y cenar a otro bar de la playa, también con pufs, y fumarnos una cachimba de cereza muy rica, pasamos una velada agradable, con música en directo de una chica china, que tenía buena voz, a pesar de que al aire libre y con 2 altavoces no sonaba todo lo bien que debería.

Estábamos apenados….ya nos íbamos al día siguiente. El último día de vacaciones siempre es el peor, ya estás acostumbrado a todo y parece que es cuando tienes que marcharte. Pero bueno, nos llevamos un buen sabor de boca de esta isla, cambiaríamos algunas cosas, y descubriríamos muchas más que nos quedaron por ver.

Ahora tocaba hacer la maleta, y descansar para mañana, ya que nos recogerían a las 8:30 en el hotel para trasladarnos al aeropuerto.
He de decir, que la cultura de Bali es digna de conocer, los balineses son gente feliz, quizás la ignorancia es lo que les da esa felicidad. En Bali no hay prisa, no hay nervios, no existe la ansiedad, no hay hora, no se llega tarde, viven con tranquilidad, viven día  a día con lo que tienen. Nosotros tenemos de todo y todavía queremos más. Son admirables, igual que su forma de pensar. Mario nos contó muchas cosas interesantes, una de ellas, que me dio realmente envidia, es la forma que tienen de ver la muerte. Ellos despiden a la vida con una gran sonrisa, lo celebran, no lloran por la pérdida de un ser querido, ya que ellos creen fielmente en la reencarnación, y Mario decía, que para qué iban a llorar, si estarían en otro cuerpo, y así una y otra vez. Otro de los pensamientos que me gustó mucho, es que creen mucho en el Karma, por lo que ellos no hacen nada que se pueda considerar como malo, ya que les vendrá de vuelta, y tienen mucho respeto y miedo a eso. Este es uno de los motivos supongo, por los que casi no hay delincuencia, nos decía que la policía se aburría, ya que allí no había robos, ni asesinatos, ni violaciones… Así que señores, vamos a empezar a creer en el Karma, seguro que nos iría mucho mejor. 😉
Una de las cosas que más me sorprendió era que allí trabajan las mujeres. A ver, no como aquí que sería lo normal, no. En Bali las mujeres son albañiles, acarrean piedra, trabajan el campo…horas y horas, mientras los hombres, trabajan por la mañana 2 o 3 horas, después duermen la siesta, comen, y se van con sus amigos a las peleas de gallos… alucinante!!
También nos contaba, que las relaciones de los hombres y mujeres eran exclusivamente para procrear,  el sexo como diversión o placer, no existía.
Cada casi en Bali, tiene un templo propio, se llaman templos familiares, y allí se juntan cada día para rezar los miembros de la familia.
Poco a poco, y debido a la afluencia de turismo que últimamente hay en la isla, tanto de Australia, como de España, Europa, América… sus costumbres se van contaminando, y ya no conservan la pureza que tenían hace años. Un ejemplo de esto, son las televisiones, los teléfonos, internet….esto hace años era desconocido e innecesario para ellos.


Lo bueno de ir con un guía local, es que puede enseñaros muchas cosas, tanto culturales como personales, y merece mucho la pena conocer el Bali real.
Un buen desayuno, y el check-out nos esperaba. Enseguida nos recogieron para llegar a una hora adecuada al aeropuerto, y no perder el vuelo. Nos íbamos sin ganas, ya que Bali es una isla con muy buen ambiente, y la gente muy respetable y con una sonrisa para regalarte. Al llegar al aeropuerto, deberéis llevar preparadas 200rp por persona, a la entrada se pagan 29 euros y a la salida 200 rp.
Eran las 11:45h de la mañana, y despegábamos rumbo Singapur. De nuevo la compañía Jet Star, el vuelo fue tranquilo, y ya habíamos facturado las maletas para recogerlas en Madrid, lo que era un alivio, porque nos quedaban unas cuantas escalas todavía…y no tener que cargar con nuestro amigo mochilo, es una alegría.
Aterrizamos a las 14:00h en Singapur, de nuevo en el macro-aeropuerto. Preguntamos si podíamos salir, ya que todavía nos quedaban 11 hora para el siguiente vuelo, y aunque el aeropuerto contaba con muchas comodidades, 11 horas podría ser una tortura. Así que pasamos el control de inmigración, nos sellaron, y repetimos la misma operación que cuando vinimos desde el hotel Marina Bay Sands, pero al revés.
Era sábado día 20, y para nuestra sorpresa se estaba celebrando el Gran Premio de Singapur de F1, vaya, no teníamos entradas pero seguro que el ambientazo no nos dejaría indiferentes. Y así fue, salir del mentro, de nuestro antiguo hotel, y escuchar ese sonido de los coches de fórmula 1, buahhhh, alucinante. Me hubiera encantado tener una entrada y poder disfrutarlo de cerca…estaba la ciudad llena de gente con una tarjeta colgando del cuello…vaya…¡qué suerte!.
Pasamos la tarde en Singapur, con el sonido del rummmm rummmm de fondo, lleno de policías y haciendo las últimas fotos del viaje.
Intentamos subir al sky park del hotel, pero lo habían cerrado…lógicamente, se veía el circuito perfecto desde allí, y durante esos 3 días permanecería cerrado.
Regresamos al aeropuerto, aproximadamente nos llevó una hora, como siempre. Nos acomodamos en uno de aquellos cómodos sofás, con mesa de enchufes, y estuvimos preparando un “Melendi”….jeje, más de 9h de avión nos esperaba, y mis nervios estaban a flor de piel…sobre todo cuando 1 hora antes de despegar, caía la tormenta del siglo…menos mal que eso allí debe de ser normal, porque según empezó, así paró.

DÍA 9  (21/09): 

Ya en en aire, dejando atrás unas grandiosas vacaciones con mucha tristeza…Volábamos de nuevo con Emirates, un vuelo cómodo y tranquilo, por fin. Hacíamos parada técnica en Colombo, Sri Lanka creo…y allí permanecimos una hora, mientras bajaba y subía gente de nuevo al avión.
Estaba tan relajada y cansada supongo, que despegamos y me enteré un rato después…cuando ya estábamos en el aire, jeje. Descansé como una niña, y en un visto y no visto estábamos aterrizando en Dubai. Teníamos 1 hora y 50 minutos para sacar la tarjeta de embarque y coger el otro vuelo, no os creáis que el tiempo fue de sobra, la cosa anduvo bastante justa, ya que había mucha gente y los empleados eran un poco…lentos.
Último gran paso del viaje, de Dubai a Madrid. 7 horas de vuelo tranquilo, esta vez vi varias películas, y dormí varias horas también creo, jeje, por lo que no se me hizo tan pesado como pensaba.
Esta vez no había guiri borracho ni turbulencias fuertes, simplemente lo normal.
Aterrizamos antes de lo previsto, a las 13:30 ya estábamos esperando por las maletas, que tardaron 10 minutos, fue recogerlas y salir pitando.
Ya de nuevo en España….cercanías…Madrid…..y un buen descanso, ya que el Jet Lag nos daría la lata varios días…

 

RECOMENDACIONES Y CONSEJOS:

-No viajéis a Dubai en época de tanto calor ya que no se puede aprovechar el día.
-Llevar adaptadores de corriente.
NUNCA cambiéis las divisas en España, ni en aeropuertos, los cambios en las oficinas eran increíblemente buenos, cada día incluso estaba mejor, cambiar es España os hará perder mucho dinero.
-En Bali deberéis de pagar a la entrada 29euros y a la salida 200Rp, digo euros y rupias porque aceptan las dos cosas.
-En Bali la zona más tranquila y a la vez cercana a la actividad es Seminyak, Kuta es para mochileros y gente que no le importe el ruido ni la congregación de personas, pero es mucho más barato que Seminyak, y tampoco está mal.
-Dormid en Ubud 2 noches, merece la pena.
-Dormid 2 noches en la isla de Lembongan, el Varadero de Bali.
-Si hacéis bien las cuentas, y os lo podéis permitir, pasad aunque sea una noche en el hotel MARINA BAY SANDS de Singapur, y disfrutad de el, de sus piscina de día y de noche y de sus vistas.
-Intentad siempre conocer las partes NO TURÍSTICAS de las ciudades, tienen mucho más encanto.

 

PRESUPUESTO POR PERSONA: 

VUELOS: MADRID-DUBAI-SINGAPUR-BALI y vuelta ————— 1000 eu
HOTEL BALI 8/N ————————————————————– 337,50 eu
SEGURO DE VIAJE ADICIONAL:       —————————————- 65 eu
TRASLADOS                                  ———————————————– 40 eu
GASTOS EN DESTINO   ——————————————————- 250 eu

 

“SI HACÉIS VUESTRA RESERVA EN BOOKING.COM DESDE ALGUNO DE LOS  SIGUIENTES ENLACES: https://www.booking.com/s/56157316 ———– https://www.booking.com/s/bfd62361 DISFRUTARÉIS DE 15EUROS DE DESCUENTO EN VUESTRO ALOJAMIENTO ¡NO OS LO PERDÁIS! SERÁ VÁLIDO HASTA FIN DE PROMOCIÓN”