Ya forma parte de nuestra sección de "Chamanes invitados" el siguiente post sobre 
Tokio, la ciudad de facto de Japón, cedido por nuestros amigos del blog "Viajando con palabras" 
Podréis disfrutar sus tres pasiones: leer, viajar y escribir.
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Cuando la gente viaja a Japón, normalmente hace un tour por todo el país y no dedica más que unos días a Tokio.

Probablemente, si yo hubiera ido a Japón en unas vacaciones normales, también hubiera hecho lo mismo pero algunos asuntos nos hicieron quedarnos en Tokio durante dos semanas, con la única excepción de tres días que aprovechamos para visitar Kyoto y Nara. Ahora digo que me alegro de que fuera así.

No es que no me encantaran Kyoto y Nara ni que no tuviera ganas de visitar otros lugares como Hiroshima pero es que Japón necesitaría bastante tiempo para poder conocerlo en profundidad y Tokio tiene mucho para ofrecer.

Visité la ciudad del 23 de agosto hasta el 7 de septiembre, con la excepción de la visita a Kyoto y Nara que comentaba antes. Es una buena temporada por el calor, a veces un poco asfixiante, que reina en la ciudad y porque es una de las épocas en las que se puede subir al Monte Fuji pero hay un gran inconveniente: los tifones. Y es que en esas dos semanas hubo varios, cosa que provocó que tuviera que cancelar este plan.

Otra de las preguntas que suelen surgir es cómo resulta el transporte público. La mejor manera de moverse por la ciudad es el metro aunque no es barato. Yo compré la tarjeta PASMO que consiste en una tarjeta que podéis ir rellenando con más dinero según os haga falta y que podéis devolver al final de vuestro viaje, recuperando los 500 yenes que cuesta. Los precios del metro de Tokio no van por zonas si no por paradas (en los mapas de las estaciones os indican el precio para ir a cada parada) y hay varias empresas que operan, por lo que veréis que hay algunas líneas algo más caras.

Hay algunas paradas de metro más importantes donde si que podréis encontrar algunas indicaciones en romanji pero hay otras donde no así que mi consejo es que os hagáis con una tarjeta para el móvil para poder consultar en que parada tenéis que bajar. Yo compré una que no servía para hacer llamadas sino sólo para utilizar internet por 30 euros. Esto también es muy útil si os gusta caminar y callejear por las ciudades ya que Tokio es muy grande y puede ser fácil perderse.

Es cierto que Tokio es una ciudad muy grande y que muchas veces no es caminable pero, si es posible, mi consejo es: caminad, caminad y caminad. Así es como realmente disfrutaréis de la ciudad, de su gente y de su cultura.

¿Qué ver en Tokio?

Empecemos por los museos. Un comentario común para los dos que os voy a recomendar es que los lunes están cerrados así que tenedlo en cuenta a la hora de planificar vuestro viaje.

El primero de ellos es el Museo Edo, un museo en el que se rememora la historia de Tokio. Aquí podréis encontrar desde objetos de la época Edo hasta maquetas a escala real de negocios y casas de la época. Los carteles explicativos están disponibles tanto en japonés como en inglés.

Otro museo que podéis visitar es el Museo Nacional de Tokio que cuenta con varias galerías, una de ellas dedicada al arte asiático y otra que se focaliza en el arte japonés, entre otras. Este museo tiene un enfoque más artístico que el anterior aunque cuenta con una sección dedicada a la arqueología. Un inconveniente es que muchos de los carteles explicativos sólo están disponibles en japonés por lo que tendréis que informaros por vuestra cuenta si queréis conocer mejor alguna de las piezas..

Me gustaron mucho ambos museos pero, si sólo tenéis tiempo de visitar uno, os recomendaría el Museo Edo por su enfoque más histórico que permite conocer mejor la ciudad.

Hay varias zonas imprescindibles en Tokio y la primera y más tradicional es Asakuza. Lo más destacable que podréis ver aquí es el Sensoji Temple, probablemente el templo más famoso de Tokio. Sin embargo, también es una zona en la que, si se tiene tiempo, recomiendo pasar un día o al menos no ceñirse sólo a visitar el templo. Es una zona donde encontraréis productos típicos y podréis comer platos tradicionales y baratos. Además, os alejaréis un poco del Tokio más moderno para conocer su cara más tradicional.

Otra zona que no puede faltar es Shibuya y su mítico cruce, algo más moderno y una zona donde podréis disfrutar de un día de compras. Si queréis seguir con el turismo, relativamente cerca se encuentra el Parque Yoyogi, donde se sitúa el Santuario Meiji.

Shibuya

Shinjuku se asemeja a Shibuya en la modernidad de sus pantallas y sus grandes edificios pero algo muy recomendable es ir de “tapeo” por sus calles. Si os adentráis en las callejuelas más estrechas veréis que hay una gran cantidad de pequeños bares con diferentes especialidades. Si podéis, no os quedéis sólo en uno y probad diferentes cosas. Son bares en los que hay mucha gente local, cosa que normalmente es garantía de buena calidad.

Shinjuku

En Odaiba, una isla situada en la bahía de Tokio, se pueden disfrutar unas vistas perfectas del skyline de la ciudad. Una buena recomendación es que crucéis caminando el Rainbow Bridge, que cuenta con una vista panorámica espectacular. Además, podréis contemplar la Estatua de la Libertad (si, hay una en Tokio) y la gran figura de Mazinger Z.

He oído también que, subiendo al edificio de Fuji TV, se pueden ver unas de las mejores vistas. Es algo que no puedo corroborar porque no estaba el cielo muy limpio el día que yo fui y no creí que fuera a merecer la pena pero, si tenéis suerte con el clima y disponéis de tiempo, creo que merece la pena comprobarlo.

Algo que disfruté enormemente fueron los jardines imperiales. Podéis ver algunas construcciones antiguas todavía pero lo que más me gustó fue la zona del jardín ninomaru: su estanque lleno de carpas, sus flores… No pude resistir la tentación de emplear unas horas simplemente en llevar un libro y relajarme delante del estanque. Puede parecer una pérdida de tiempo pero es algo que se disfruta y he de decir que me he enamorado completamente de los jardines japoneses.

Jardines imperiales

Otro de los imprescindibles es la Torre de Tokio, donde se puede subir para disfrutar de las vistas de la ciudad. Yo tuve la gran idea de ir un día en que se avecinaba un tifón así que, viendo el panorama, me conformé con contemplarla desde abajo.

Y más alta aún que la Torre de Tokio, está el Skytree. Aquí no subí por su precio y, otra vez, porque no tuve mucha suerte con el clima pero ya verla desde abajo es espectacular. Parece ser que es incluso más alta que la Torre Eiffel, con eso lo digo todo.

Skytree

Tenéis que visitar también el Parque Ueno. Si vais a ver el Museo Nacional de Tokio, pasaréis por aquí pero yo os recomendaría dedicar un día entero o al menos varias horas al mismo parque, donde se pueden visitar varios templos. También hay algunos sitios donde comer dulces tradicionales (nosotros comimos unos dulces de te verde buenísimos) así que es una buena idea ver los templos y aprovechar para ir a merendar.

Parque Ueno

Un último imprescindible es el Mercado Tsukiji, que cuenta con varios restaurantes en los que probar el pescado japonés. Yo sólo puedo decir que allí comí el mejor sushi que he probado en mi vida.

Por supuesto, hay más cosas para ver pero Tokio es enorme y tiene mucha oferta así que es difícil visitarlo todo en dos semanas. Prefiero hablaros de lo que realmente tuve oportunidad de conocer pero puedo prometer que sólo esto ya da para mucho aunque ni mucho menos es todo lo que hay.

¿Qué comer? ¡Podéis acceder al post específico de Comidas en Japón pinchando aquí!

Sin duda alguna, Japón es uno de los países que ofrecen una gastronomía más rica de todos los que he visitado. Muy diferente a la comida española pero igualmente deliciosa, la comida japonesa es algo que hay que disfrutar al menos una vez en la vida.

Tenemos muchos restaurantes japoneses en España pero, después de probar la gastronomía nipona en su país de origen, he de decir que no tienen mucho que ver. Así que, si vais a Japón, abrid la mente, no os cerréis a nada y disfrutad.

Empiezo con los platos más caros porque si, lo son, pero la vida son dos días y hay cosas que no se encuentran en cada esquina. Para mi, la estrella gastronómica del viaje fue el fugu o pez globo y no sólo por su sabor, que también, si no por la experiencia. Antes de nada, decir que no es peligroso, los cocineros de fugu tienen una licencia especial y saben lo que hacen. Lo mejor es el hecho de disfrutar de una cena o comida larga y relajada (dura unas cuatro horas y se compone de varios platos). Sin duda, muy recomendable.

Sin embargo, este plato comparte la corona con la carne de kobe que es, simplemente, espectacular. Se trata de una carne de ternera cuya grasa imita una forma parecida al mármol y que, normalmente, se cocina en la misma mesa.

Estos dos platos son los más caros, alrededor de cincuenta euros por persona el fugu y más o menos lo mismo por la carne si probáis varios platos.

Por supuesto, si vais a Tokio, tenéis que comer sushi. Hay varios restaurantes con las típicas barras rotatorias donde se puede probar una gran variedad de sushi pero el mejor y más económico, según mi opinión, se encuentra en el Tsukiji Market.

El sashimi también es otro de los imprescindibles en Tokio. Tenéis desde menús más básicos por unos 900 yenes (unos 9 euros) a otros más caros pero también más completos. Merece la pena especialmente por la variedad que hay y es que, normalmente, cuando comemos pescado crudo en España, solemos limitarnos al salmón y al atún por no estar muy habituados. En Japón es normal comer menús de sashimi que contienen sepia, gambas…y, por supuesto, muchos tipos de atún.

Otro de los platos típicos que hay que disfrutar es la tempura que consiste en pescado o verdura rebozados. Una recomendación es ir a un sitio donde veáis que entra la gente local, igual os costará algo más haceros entender pero los gestos son lenguaje universal y en estos locales encontraréis muy buena calidad a un precio muy económico.

El ramen es otra delicia gastronómica japonesa. Consiste en una especie de sopa con los mismos fideos udon y hay una gran variedad por lo que podréis encontrar algunos más ligeros y otros con más ingredientes.

Las gyoza son unas empanadillas típicas japonesas rellenas de carne de cerdo, col y gengibe. Sólo puedo decir que podría comer tres platos enteros y no me cansaría, deliciosas.

El yakiudon y el yakisoba son imprescindibles y es que, si son dos de los platos que normalmente se sirven en los restaurantes japoneses en España, ¿cómo no probarlos en su país de origen?

Decir que, si pedís menú, normalmente os vendrá acompañado de sopa de miso y arroz. Y para beber, al menos tenéis que acompañar una comida del tradicional nihonshu (aquí conocido como sake).

Por último, tenéis que probar el té verde y el té matcha y, si podéis, algún dulce a base de ellos.

¡A disfrutar del viaje!

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