Singapur, esa ciudad desconocida para mí, que no dejó de sorprenderme. Según un estudio realizado por la revista “The economist”, es considerada por 4º año consecutivo la ciudad más cara del mundo. ¿A qué no os lo imaginabais? Esta es las segunda parte de nuestra “trilogía” por Asia.

Cuando reservamos un vuelo, hotel… y organizamos un viaje, lo normal es que no haya nada que nos impida realizarlo y disfrutar como nos merecemos; pero en ocasiones, las adversidades se plantan en nuestra puerta, y alguna vez hemos tenido que cancelar un viaje entero, es una p_ _ _ _ a… pero es algo que se nos escapa de las manos. Gracias a seguros como Iati, tenemos la tranquilidad de que no perderemos toda la reserva por algún imprevisto y viajamos siempre cubiertos, con uno de sus seguros de viajes + anulación. PODÉIS ECHAR UN VISTAZO DE TODOS LOS PAQUETES DISPONIBLES, COBERTURA Y PRECIOS AQUÍ:

 

DÍA 1 (10/09):

Por fin habíamos aterrizado, se me hizo eterno… eran sobre las 8:30h de la mañana, nada más salir del avión, del túnel, pasamos un control de temperatura, para el tema de la enfermedad del ébola, si tenías fiebre o temperatura elevada, tenías que pasar un control médico.  Después de esto, tuvimos que pasar el control de inmigración, recoger las maletas, y  cambiar en el aeropuerto 50euros, y los Dirhams de Dubai que nos habían sobrado, ya que no teníamos transporte contratado para Singapur, y teníamos que pagar un taxi. El cambio horario seguía variando, ahora el cambio era notable, 4 horas más que en Dubai, así que, 6 horas más que en España, ufff miedo me daba…
A la salida del aeropuerto paramos al primer taxi que vimos, y se trataba de un chino viejecillo y tuerto, jeje, con el volante en la derecha, y conduciendo al revés a toda hostia, daba realmente miedo. jeje. Además hablaba inglés tan rápido, que yo creía que nos hablaba en chino…así que me pasé todo el camino sonriendo y diciéndole I don´t understand!!! jajaja. El trayecto nos costó 20.50 dólares, que son aproximadamente 10 euros.
Nuestro destino era el hotel MARINA BAY SANDS, el más conocido de la ciudad, es uno de sus atractivos, ya sea por su infinity pool, piscina infinita,  que se encuentra en la planta 57 y es exclusiva para huéspedes, por su sky park, accesible a todo el mundo, el cual ofrece las mejores vistas de la ciudad, o por su centro comercial repleto de tiendas de alto “standing” como puede ser Chanel, Dior, Gucci…o por su Casino,  considerado el casino independiente más costoso del mundo y el primero de la ciudad.

Estábamos ansiosos por llegar al hotel, así que nada más entrar hicimos el Chek-in, que su horario era a las 15:00h, pero por suerte nos dejaron entrar a las 9:30h, así que ¡genial!.
Habitación 4590 BIG, buah….increíble! súper cómoda, súper grande, un baño enorme enorme con una bañera en medio estilo vintage de color blanco, simplemente perfecto.

Estábamos cansados, pero esta vez no hacía un calor de muerte, como en Dubai…la temperatura era altar pero agradable, y de vez en cuando se nublaba, así que no perdimos más tiempo, nos pusimos los bañadores y directamente a la planta 57, ya que el horario de la piscina era de 06.00am a 11.00 pm todos los días.  Singapur tampoco era uno de mis destinos soñados, no se me había pasado por la cabeza nunca, pero como también hacíamos escala, decidimos quedarnos 3 días y conocerlo, ya que nos hablaron muy bien de esta ciudad. Buscamos información en internet, para cosas que ver y hacer, y fue ahí cuando vi la piscina de mis sueños, yo quería una foto en esa piscina, se podría decir que era un capricho, la guinda de pastel de cualquier viaje…se salía de presupuesto, estaba claro que dormir en ese hotel era un lujo, pero ir a Singapur y no alojarme ahí no tenía sentido…


Era la piscina más larga del mundo, construída en la planta 57, sobre las 3 torres del hotel, tiene las mejores vistas de la ciudad, y su sky line es alucinante. La habíamos visto en fotos, y yo me enamoré de ella…y una vez dentro, parecía diferente, más pequeña…el día estaba nublado, y se veía como un poco gris, tuve una primera sensación de desilusión, pero el sol empezó a calentar, a despejarse y todo fue cambiando. Las fotos eran alucinantes, cada cual mejor, y todavía faltaba un bañito por la noche, y ver la ciudad iluminada a mis pies.


Sobre las 13:30h bajamos a la habitación, y nos duchamos para bajar a comer algo al centro comercial del hotel, que por cierto no había mucho restaurante económico donde elegir, al final encontramos uno de sandwiches que no estaba del todo mal. Ahora si que se notaba el cansancio y el desfase de horas, así que decidimos pegarnos una buena siesta para salir a conocer la ciudad por la noche.
Ya descansados, a las 19:00h salimos del hotel, pasando por su puente de neones de color azul, dando un paseo hasta que llegamos supuestamente a la noria mirador más alta del mundo, “singapore flayer”;  acordaos de esto, seguramente en breves en Dubai construyan otra el doble de grande…jejeje.


Compramos la entrada que fue de 33 dólares, 15 euros aproximadamente, por persona, y con una duración de 30 minutos, pudimos observar la ciudad de noche, hacer fotos, y disfrutar desde sus 165 metros de altura.
Eran las 22:30 y empezábamos a tener hambre, así que al bajarnos de la noria, entramos en un restaurante de comida rápida llamado POPEYE, pedimos patatas y pollo como rebozado….o algo así, pagamos 12.50 dólares y seguimos nuestra ruta por todo el paseo  que bordea la bahía, pasando por los puestos de comida de la calle, por el Teatro Ópera Esplanade, bares de copas, pubs, el Hotel Fullerton, hasta llegar al parque de Merlion, es uno de los iconos de Singapur, mitad pez, mitad león. Está claro que las ciudades cambian mucho respecto a si las visitas de día o de noche, a mi me encantan de noche, me quedaría horas mirando las luces y los rascacielos iluminados, parecen de postal…

Aproximadamente a las 00:00h llegamos al hotel, después de una buena caminata, entrar en la habitación, ver esa bañera que nos decía a gritos que nos tomásemos un baño relajante….y así fue.
Las copas, el vino, la espuma y la luz tenue, el mejor acompañante para terminar la noche perfecta.

 

DÍA 2 (11/09): 

Suena el despertador a las 8:00h, parece que por fin estamos asimilando los cambios horarios. A las 8:30 bajamos a desayunar al restaurante del hotel, por cierto muy buena atención, lo único que me dijeron que tenía que ponerme pantalones, jeje, no es que se me hubiesen olvidado, sino que llevaba un vestido con el bikini debajo para irnos a la piscina directamente después del desayuno, y al parecer tendría que haberme puesto un pantalón. El desayuno muy completo, había de todo, de varias cocinas. Sobre las 9:30h subimos a la piscina, para disfrutarla al máximo hasta as 14:00h, como os podréis imaginar, el sol en el piso 57…pega..pega…así que cuidado con quemarse, y usar mucha cremita.


Bueno después de una ducha dejamos el hotel para dirigirnos al hawker-centre llamado Lau Pa Sat. Un Hawker, es un puesto de comida callejero, pero este se encuentra bajo una  gran estructura de hierro forjado, y podréis encontrar un montón de puestecitos con comida de varios países, puestos de café, de bebida, de comida vietnamita, de comida thai, de comida de singapur, italiana…. nos ha encantado! tiene mesas comunes, podréis coger la comida y sentaros en cualquier sitio. El precio es bajo, creo que pagamos 13 dólares por 2 pizzas y 2 cocacolas,  es un lugar al cual acude la gente local a comer, pero poco a poco se ha ido llenando de turistas, tiene mucho encanto, y los precios son muy bajos, os lo recomiendo!!

Eran las 17:00h y teníamos pensado salir a pasear y conocer china town, que se supone que será como todos los china town que hemos conocido, los cuales no son de mi fuerte pero ya que estábamos…y no sé si el destino, o la mala suerte, hizo que en segundos el cielo apareciera completamente cubierto, rayos y centellas, jeje, vaya tormentón, y un chaparrón que no cesaba…y allí estábamos bajo una estructura de hierro forjado…pues vaya plan.

A la de tres, salimos corriendo para cruzar la calle y llegar a la parada de metro más cercana, jeje, se ha caído una chica en el medio del paso de peatones, pero se ha levantado empapada y se ha puesto a reír…nosotros no estábamos mucho mejor que ella…así que, ni una carcajada.
Llegamos al metro y nos paramos en Bayfront, que era la parada de metro de nuestro hotel, no hablo de que estuviese cerca, no, era dentro del hotel, jeje. Por cierto, el metro nos costó 1.40 dólares, y 0,10cnt que se quedan en la tarjeta, la cual es recargable, y en el sexto viaje que hagáis con esa tarjeta, os descontarán los 10 céntimos.
Ya en el hotel, ducha calentita, y esperar a que pase la tormenta, que tardó sobre 3 horas, a las 20:00h ya estaba el cielo despejado y ya había anochecido.

Biquini, bañador, albornoz, y cámaras. Tocaba disfrutar de la maravillosa piscina y jacuzzis, por la noche. Guau!! me encantó, como ya dije, soy la tonta de las ciudades de noche, y más con esa pedazo de piscina iluminada, el agua no estaba caliente, pero tampoco fría, y aunque lo estuviese, después de haber pagado 2 noches en ese hotel, aunque el color de mi piel fuese violeta al salir del agua, yo tenía que entrar igualmente, jeje. Los jacuzzis eran de agua caliente, hirviendo…estaban llenos de gente, pero en cuanto vimos un hueco, pudimos disfrutar de el hasta que nos cansamos. Qué bien se estaba allí arriba, con vistas al mar, y disfrutando de burbujas y agua calentita en tan buena compañía.
El agua me da hambre, mucha hambre, así que nos salimos a las 22:00h y a buscar un sitio para cenar.

Eso es muy complicado, creo que lo que menos me gustó de la ciudad fue eso, que cerraba todo muy pronto, claro, que comparado con España que es un despiporre sin horarios…cualquier horario normal se convierte en pronto. Después de caminar y no encontrar nada abierto, conseguimos visualizar una terraza en la que todavía había gente sentada, nos acercamos y era un bar de copas, pero también restaurante italiano, se lamaba Caffé B, nos pedimos una pizza calzone y una pizza de nutella con fresas y plátano…mmm…estaba buenísimo!! pagamos al rededor de 56 dólares (30eu).
De vuelta al hotel y a descansar.

 

DÍA 3 (12/09): 

Nos levantamos a las 7:30h para hacer las maletas, y bajar a desayunar a las 8:00h. Para nuestra sorpresa, había mucha gente en el comedor, así que, los encargados del restaurante, eligieron a un grupo numeroso de personas de la cola, incluyéndonos a nosotros, para dirigirlos hasta el restaurante longe de la planta 57, con las mejores vistas y un delicioso desayuno, nos despedíamos del hotel.
A las 11:00 teníamos que realizar el check-out, otra de las cosas que tampoco me gustó, es muy temprano, además te dejan guardar las maletas pero no hacer uso de piscina ni de las instalaciones…oh! ¡qué penita!
Todavía nos quedaban cosas por ver, como el gran parque, llamado “Gardens by de bay”,  se ha convertido en una de las grandes atracciones de la ciudad. Es una gran extensión que se sitúa en la parte trasera de nuestro hotel, de hecho hay un pasarela desde el mismo para llegar. Está compuesto por varios jardines, ordenados por temas, como jardín indio, jardín malayo, jardín chino , jardín de frutas y flores…también podréis disfrutar de lagos, y lo que más llama su atención son los árboles gigantes, “supertree grove”.

Estos árboles tiene su fin, es el de aprovechar el agua de la lluvia, y con sus células fotovoltaicas guardan la energía para poder iluminarse por las noches, os gustará, es una pasada. Tiene una parte de pago, que son los dos grandes invernaderos de acero y vidrio, repletos de cientos de especies de vegetales, tanto de clima tropical húmedo como mediterráneo. Compramos un imán en una de las tiendas de souvenirs que se encuentran en el parque, y regresamos al hotel ya que el calor era bastante elevado, y necesitábamos un poquito de aire fresco.

 

A las 14:00h recargamos nuestra tarjeta de metro con 2.40 dólares, y nos dirigimos al aeropuerto. El metro de Singapur es genial, es súper nuevo y bien cuidado, y muy fácil de manejarlo.
Aproximadamente desde la parada de Bayfront, hasta el aeropuerto, nos llevó 45 minutos, más los trámites en el aeropuerto de facturación y controles, a las 16:00h estábamos listos.
El aeropuerto es muy grande y tiene un montón de servicios gratuítos, sofás y sillas cómodas, mesas con enchufes, ordenadores con internet gratis, muchas tiendas y restaurantes, hasta tiene un hotel dentro del aeropuerto y una piscina al aire libre que se puede usar mientras estás esperando.


Nuestro próximo destino era Bali, Indonesia, este destino sí que se encontraba en nuestras preferencias, ya que se está poniendo muy de moda últimamente, y nos tenía un parecido a Thailandia, y ese fue uno de nuestros mejores viajes. Pero a la vuelta de Bali, hicimos nuevamente escala en Singapur, y a ¿que no sabéis que se celebraba en la ciudad? El Gran Premio de Singapur 2014 de Fórmula 1! como teníamos unas horas de escala, nos dirigimos hasta la ciudad, y fue un pasote! estaban todas las calles cortadas claro, eran el propio circuito! jaja, y no se podía subir a la planta 57 del hotel Marina By Sands…lo intentamos pero nada…jaja. Ya que desde allí se veía todo perfectamente, pero bueno, desde una parte del puente también pudimos contemplarlo, estaba repleto de gente, y la ciudad con un ambientazo exagerado! Esta vez, nos dirigimos a comer a un Burguer King, exactamente el Burger King Suntec City, aunque encontraréis varios por la ciudad.
El vuelo salía a las 18:35h, está vez volábamos con Emirates pero operado por JET STAR, era un avión pequeño estilo Ryanair. A penas las 21:00h ya estábamos aterrizando en Bali. PRÓXIMAMENTE!!!

 

PRESUPUESTO APROXIMADO POR PERSONA:

Vuelo DUBAI/SINGAPUR:-----------------300eu

Hotel Marina By Sands (2 noches):--------395eu

Gastos en destino, comida y traslados:----120eu

“SI HACÉIS VUESTRA RESERVA EN BOOKING.COM DESDE ALGUNO DE LOS  SIGUIENTES ENLACES: https://www.booking.com/s/56157316 ———– https://www.booking.com/s/bfd62361 DISFRUTARÉIS DE 15EUROS DE DESCUENTO EN VUESTRO ALOJAMIENTO ¡NO OS LO PERDÁIS! SERÁ VÁLIDO HASTA FIN DE PROMOCIÓN”